ROSALINDA WEISZ: Reflexiones para un año mejor
12/31/2011, 7:26 a.m.
Un final y un comienzo... hay algo naturalmente prometedor en el acto de inaugurar un nuevo calendario, y proyectar en él nuestras expectativas para un futuro mejor.
Pero la tarea de imaginar comienzos y metas, requiere inevitablemente una mirada retrospectiva. Cada año las personas piensan autopropuestas más o menos puntuales: "bajar de peso", "cambiar de trabajo", "hacer nuevos amigos", "ser más puntual o más organizado", sin prestar atención o sin recordar lo que ha sucedido con las metas del año anterior . Si hubo logros, cómo ocurrieron y si hubo fracasos, por qué no pudieron evitarse?
El problema reside, quizás, en ignorar que todo cambio es parte de un proceso y que no se origina simplemente en el deseo de que se produzca algo diferente.
El cambio no es una creación espontánea y mágica de nuestro pensar. Se dice, por ejemplo, que el rico enriquece y el pobre empobrece, y esto no se refiere solo a lo material, sino que tiene que ver con una tendencia a repetir ciertos patrones.
La manera en que percibimos nuestra vida y nuestras circunstancias influye poderosamente en las decisiones y acciones y en los caminos que elegimos, y esto sucede casi sin darnos cuenta, creando círculos viciosos de frustración y malestar.
Una persona negativa tiende a enfocarse solamente en lo malo o desagradable del mundo, lo que a su vez aumenta su pesimismo. Aquel que se tiene confianza y espera lo mejor, sabrá incorporar lo más positivo de sus vivencias y relaciones, lo que a su vez aumentará su optimismo y bienestar.
En la creación de estos "círculos", son fundamentales los hábitos y los patrones de pensamiento y de conducta automáticos frente a situaciones y conflictos. Por eso es imprescindible aprender a identificar en qué aspectos de la vida repetimos respuestas equivocadas, e incorporar otras prácticas más saludables.
Una reciente encuesta de la Asociación Americana de Psicólogos ilustra estos fenómenos que acabo de describir: la población americana parece encerrada en un círculo vicioso en cuanto al manejo del estrés.
La falta de motivación y fuerza de voluntad suficientes y los tiempos cada vez más limitados, impiden el establecimiento de cambios adecuados en el estilo de vida y en la conducta.
Es conocida la cadena de comportamientos por la cual muchas personas recurren al alcohol o las drogas "para relajarse", o al uso de estimulantes para sostener ritmos de progresiva exigencia. Faltan tiempos de descanso y de reflexión que permitan desarrollar relaciones profundas y significativas.
La consecuencia es, lamentablemente, un aumento en las adicciones y un sentimiento cada vez mayor de vacío, depresión y soledad.
A veces basta con cambiar un pequeño eslabón de la cadena que conforma el círculo vicioso, para desbaratarlo. La clave reside en descubrir ese punto débil, a veces es una creencia, y otras, una enorme dificultad para actuar.
Mejorar el cuidado de la salud, incorporar buenos hábitos en la alimentación y en el ejercicio físico y evitar abusos de todo tipo, desarrollar intereses menos egoístas así como la búsqueda de amistades que compartan una visión más sana de la vida, son algunos de los pequeños-grandes pasos que nos conducirán de un círculo vicioso a un círculo virtuoso.
Weisz es psicoterapeuta con práctica en Dallas. Puede escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.















