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Alegan ataque de policía en FW

Al Día | 5/24/2011, 11:15 a.m.

Fort Worth ­ A Melissa Aguilar aún le cuesta trabajo creer que por una infracción de tránsito un policía se metió a su propiedad, baleó a su perro y dejó heridos a su hijo de 18 años y a un sobrino de 16 hace unos días.

Más difícil le resulta aceptar que para supuestamente protegerse del perro, el oficial accionó su arma dos veces a unos cuantos pies de distancia de otros dos menores, de 11 y 12 años, el domingo de Pascua.

"A mí me da mucho coraje, no tanto por lo del perro, aunque sí lo quiero mucho, sino por los muchachos. La policía según eso está aquí para protegernos y en vez de eso nos pone en peligro", dijo Aguilar, que contrató un abogado en caso que decida interponer una demanda.

La policía de Fort Worth explica el incidente del 4 de abril en un hogar de la cuadra 2000 de Kearney Avenue de otra manera.

En un correo electrónico en respuesta a preguntas de Al Día, el vocero policiaco Chad Mahaffey explicó que el policía vio a varios menores en la parte trasera de una pickup y, preocupado por la seguridad de los niños, le marcó el alto al conductor.

La pickup no se detuvo hasta que llegó a una casa y se estacionó adentro. Cuando el oficial se bajó a investigar al conductor este y uno de sus pasajeros se acercaron al policía y un perro de raza pitbull "ladró, gruño y avanzó sobre el oficial", dijo Mahaffey.

El oficial, a quien sus superiores no han identificado, emprendió la retirada pero el perro siguió avanzando, por lo que el policía le disparó, agregó.

Una bala le dio de lleno al perro, de nombre "Papi", mientras que la otra al parecer se fragmentó y un pedazo se le incrustó en la pierna a Jonathan Dimas, de 18 años, y otro le rozó el estómago a Pedro Turrubiates, su primo de 16.

Los jóvenes recibieron tratamiento médico y fueron dados de alta el mismo día, pero a Jonathan los médicos no le pudieron extraer el pedazo de bala de la pierna, según su madre.

Domingo García, el abogado de Aguilar, dijo que el oficial no identificado hizo uso inapropiado de su arma de fuego en un espacio muy pequeño donde había niños. Aguilar agregó que si uno de los fragmentos de bala no "rebota" en el abdomen de Turrubiates, hubiera impactado a otro niño más pequeño que estaba justo detrás de él.

Mahaffey afirmó que la ley estatal permite a los policías usar fuerza letal contra animales peligrosos y comparó el ataque de un perro al de un tiburón.

"Golpear o patear (al animal) es inútil y solo lo vuelve más determinado a matar", dijo Mahaffey. Agregó que los perros pitbull fueron responsables de 248 mordidas a seres humanos el año pasado en Fort Worth.

La policía declinó comentar sobre señalamientos que la acción del policía puso en peligro la vida de los menores. La corporación hizo público el video de la patrulla del policía e insite que el oficial solamente se defendió de la agresión del perro.

Sin embargo, cada parte interpreta de manera diferente lo que se ve.

"Mi hijo le está diciendo al policía 'el perro no muerde. Te dije que el perro no mordía', pero el lo que hizo fue disparar a matar sin tomar en cuenta lo cerca que estaban los muchachos", dijo Aguilar. "Y el perro no lo está mordiendo. Le ladra porque está en su propiedad. Al policía nadie lo invitó. Se metió a la propiedad como si fuera suya".

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