'Chonita' crió a 15 hijos y ahora ellos la cuidan
Al Día | 5/24/2011, 11:15 a.m.
La comida escaseaba y no tenían ni siquiera una mesa en la pequeña casa donde Asunción Rodríguez Salazar crió a sus 15 hijos en Rancho Apocento, Guanajuato. Pero nunca faltó la convivencia familiar.
Sentados en el suelo, los niños rodeaban a la madre que todos llamaban "Chonita" para escuchar sus cuentos, chistes y consejos. Con gusto, ella les ofrecía frijoles, chile y tortillas de maíz, productos de la cosecha en su terreno.
"Es una madre ejemplar", dijo José Delgado, un trabajador de construcción y el tercero de los 15 hijos. "Siempre fue una madre obligada. Nos cuidó a pesar de ser una familia muy humilde".
Este Día de las Madres, los hijos de Chonita le darán un regalo sencillo. Sus hijos, nietos y bisnietos simplemente compartirán un pastel con ella. A sus 86 años, la mamá a veces se olvida de cosas pero no se le ha olvidado el gusto de juntarse a conversar con sus hijos y beber un refresco.
"Al ver a sus hijos juntos, le va a dar mucho gusto", dijo Estefaná Delgado Salazar, la séptima de los 15 hijos que también vive en Dallas. "Ella goza con cualquier cosa pequeña".
Cuando sus hijos eran chicos y Chonita lograba intercambiar sus nopales por otros alimentos del mercado, sorprendía a sus niños con trocitos de carne o pan dulce que cargaba en el bolsillo de su delantal.
"Compartíamos todo", recordó Martina Quiroz, la hija menor de Chonita que ahora cuida a su mamá en Plesant Grove. "Dormíamos seis en una cama. Cuando todavía no teníamos agua potable, todos ayudábamos a lavar ropa en el arroyo. Y, si a un hermano le echaban la culpa por algo, compartíamos el castigo. Chonita nos castigaba a los dos".
Chonita se levantaba antes e las 5 a.m. cada día para ayudar a su esposo a cultivar frijoles y maíz en sus tres hectáreas (como 10 acres). Tejía la ropa de sus hijos en su máquina de coser. Enseñó a sus hijas a moler maíz y preparar las 400 tortillas que la familia consumía al día. Como una de tres parteras en el rancho, también trajo a decenas de bebés al mundo, incluso a muchos de sus nietos y sobrinos. Muchos vecinos también recurrían a ella cuando estaban lastimados y necesitaban una sobadora.
"Mi mamá fue muy valiente para ayudar a tantas personas dar a luz", recordo Martina. "Cada vez que nacia un bebé, decia: 'Ya estuvo. Fue niña' ".
Sabiduría de una madre
Hoy el papel de los hijos y mamá están intercambiados. Ahora los hijos se preocupan de que ella coma y reciba atención médica por su diabetes. Martina la peina con una trenza enrollada y recuerda como Chonita peinaba a sus hijas. Estefanía a veces le regala una falda o una blusa.
En entrevistas separadas, los hijos de Chonita recordaron las mismas palabras que Chonita les repetía: "Siempre dijo: hay que respetar a los mayores. No hay que robar. Pórtense bien y vivan una buena vida. Ayuden a los que necesiten ayuda".
José, que ahora tiene 63 años, dijo que está feliz de tener a su mamá. Solo nueve de sus 15 hijos viven.
"Siempre nos acordamos de sus ejemplos", dijo. "Le pedimos a Dios que la conserve por muchos años más".
BEN TORRES/ESPECIAL PARA AL DÍA
Lourdes Gámez (der.) y su hija Karla tienen un lazo estrecho.












