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Familias vigilan una vida frágil con ayuda profesional de Parkland Hospital

Por ANNA MACÍAS | 5/24/2011, 11:15 a.m.

Milagros Guadalupe López nació cuatro meses antes de término y pesó solo 1 libra y 4 onzas.

La pequeña sufrió un derrame cerebral pero sigue luchando por su vida en la unidad de cuidado intensivo del hospital Parkland, donde está conectada a una fuente de oxígeno, un monitor cardiaco y una sonda para comer.

Su hermano, Santiago López, de cuatro años, hace preguntas interminables sobre ella.

"Él pregunta a las enfermeras por qué su hermanita tiene tubos en la nariz y por qué hay cables pegados a su cuerpecito," dijo la mamá, Yolanda López, de 31 años. "Quiere saber cuándo la van a bañar. Y, más que nada, quiere saber cuándo puede llevársela a casa".

Santiago y otros niños con hermanitos prematuros ahora tienen a Molly Tanner, una profesional en el Parkland dedicado a responder sus preguntas. Tanner tiene una clase que los ayuda a formar un vínculo con el nuevo bebé. Esa relación ayuda a reducir la mortalidad infantil y es importante para el desarrollo del bebé.

"Llegar a este departamento del hospital es una experiencia estresante e inesperada para la familia", dijo Tanner.

"Tratamos de apoyar a los papás y hermanitos para que la familia entera esté unida y enfocada en su recién nacido. Los ayudamos a ver lo positivo de su bebé a pesar de que es demasiado pequeño y frágil".

En el 2009 nacieron 1,118 prematuros en el Parkland, de los cuales 48 murieron. Eso significa que más del 95% sobrevivió.

Los bebés nacen prematuros, entre otras razones, por:

• Enfermedades como la diabetes y la hipertensión

• Mala nutrición

• Incompetencia cervical de la madre

• Infecciones

• Demasiado líquido amniótico

Una vez que nace, el bebé prematuro podría tener pulmones subdesarrollados o carecer del instinto de amamantarse. Algunos bebés prematuros tienen problemas de desarrollo que perduran y deben recibir más chequeos médicos que los bebés normales.

Típicamente la mamá del bebé prematuro sale del hospital y lo deja ahí hasta que esté saludable (quizás hasta después de tres o cuatro meses).

La primera vez que la familia visita a su bebé en la unidad especial puede ser una experiencia abrumadora.

"Me dio por llorar", dijo Yolanda López, la mamá de Milagros. "Fue muy difícil. No me aseguraban que ella iba a vivir. Me explicaron los riesgos".

La familia López se encontró doblemente estresada porque la mamá también estaba recuperándose de un embarazo complicado y cirugía.

Encomendaron la salud de Milagros a Dios.

Sintieron alivio al ver que la niña respondió a su tratamiento y subió 3 onzas de peso en tres semanas. Se alegraron más cuando Santiago empezó la clase para hermanitos.

En esas sesiones Tanner explica a los niños lo que pasa. Un traductor lo repite en español. Dice: "Tu hermanita necesita crecer. Para irse a casa tendrá que respirar solita y tomar su comida de un biberón".

En las visitas supervisadas, las enfermeras dejan a Santiago acaricia a su hermana y piden que la mamá cargue a Milagros como canguro. Yolanda pone a la bebé adentro de su camisa para darle el calor de su cuerpo.