Fluye ayuda en medio de desesperacin en Hait
ASSOCIATED PRESS | 5/24/2011, 11:14 a.m.
Puerto Príncipe - Médicos y perros de búsqueda, tropas y equipos de rescate llegaron el jueves en decenas de vuelos a esta devastada tierra plagada de muertos y moribundos, encontrando congestionamientos por todas partes, empezando en el aeropuerto principal, sin torre de control y con poco espacio de descarga y combustible para los aviones.
La Cruz Roja Internacional estimó que entre 45,000 y 50,000 personas murieron por el terremoto del martes en Haití, con base en la información de la Cruz Roja haitiana y funcionarios gubernamentales. Entretanto, aumentaba la preocupación por la cantidad de alimentos y agua para los sobrevivientes.
"Las personas casi pelean por agua", dijo el socorrista Fevil Dubien mientras distribuía el líquido desde una camioneta en un barrio en el norte de Puerto Príncipe.
Fuera del Hospital General de la capital, se creó un depósito improvisado de cadáveres en el parque de estacionamiento, con cientos de cuerpos donde sobrevivientes apesadumbrados buscaban a sus seres amados. Los miembros brasileños de las fuerzas de paz de Naciones Unidas, que son clave para la seguridad de la ciudad, estaba tratando de organizar entierros masivos.
La ayuda procedente de todo el mundo y necesitada con urgencia en Haití fluía lentamente por la nación caribeña, pero había cuellos de botella, como problemas de logística y un vacío de liderazgo que dejaron a los rescatistas solos para salvar a los sobrevivientes atrapados y heridos, así como para entregar los suministros en la capital.
El incipiente flujo de rescatistas tuvo ya uno de sus primeros resultados y un equipo de búsqueda rescató vivo a Tarmo Joveer, un empleado de seguridad de Naciones Unidas, de entre los escombros de la oficina principal de la organización en la capital haitiana, donde todavía hay unos 100 empleados atrapados.
Joveer se puso de pie, alzó un puño en señal de celebración y fue llevado a un hospital.
Los haitianos realizaban esfuerzos frenéticos para salvar a los heridos y buscar sobrevivientes tras el devastador terremoto de magnitud 7, convirtiendo camionetas en ambulancias y puertas en camillas, mientras la ayuda de todo el mundo comenzaba a llegar a raudales, aunque enfrentando problemas de logística.
Los sobrevivientes usaban mazos y sus propias manos para tratar de encontrar sobrevivientes entre los escombros. En Petionville, al lado de la capital, las personas buscaban artículos en un centro comercial derrumbado, sacando colchones y artículos de oficina.
En las cercanías, unos 200 sobrevivientes, incluyendo muchos niños, se agruparon en un parque de estacionamiento de una sala de cine, donde construyeron carpas provisionales para escudarse del sol y altas temperaturas.
Los camiones que transportaban policías y trabajadores de las Naciones Unidas se quedaban atascados en las calles llenas de camionetas, automóviles y peatones.
En muchos edificios derrumbados, vecinos y voluntarios excavaban los escombros sin ninguna presencia oficial.
La Policía llevaba a los heridos en sus camionetas. Wisnel Occilus, un estudiante de 24 años, fue colocado entre dos otros sobrevivientes en la parte trasera de una camioneta que estaba por partir a un cuartel policial. El estaba en una clase de inglés cuando ocurrió el terremoto y su escuela se desplomó.











