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La experiencia escolar


No Author | 5/24/2011, 11:16 a.m.

Comienzan las clases....y con ellas una nueva etapa para nuestros hijos, que impacta en toda la familia. El modo en que la adaptación a esta etapa quede grabada en la memoria infantil, influirá en los destinos de otros cambios y aprendizajes futuros.

La educadora Paloma Kipersain señala que el ingreso a la escuela significa, para el niño y su familia, un cambio profundo, ya que "es la salida de un mundo conocido, familiar, seguro, en el cual se manejan códigos que el niño logra interpretar con relativa facilidad"... "y el ingreso a un espacio en el cual hay mucho de nuevo por descubrir".

Este cambio desencadena emociones mezcladas, tensión, entusiasmo, angustia y dudas, tanto para los padres como para los hijos.

Nechama Baron, educadora y amiga, ha llamado la atención sobre el hecho de que maestros y niños comparten ansiedades y temores similares frente a lo desconocido: la primera impresión, las expectativas aún no explicitadas, el establecimiento del respeto (en la relación maestro-niño y en la relación niño-grupo) son factores que, una vez aclarados, tranquilizan y dan seguridad.

El alejamiento físico de la mamá y del hogar incluye un proceso de separación más profundo, a nivel psíquico, que enfrenta al niño con sentimientos de inseguridad y desprotección y lo lleva a utilizar sus recursos para adquirir confianza en sí mismo.

Frente a esto pueden surgir sentimientos de celos y envidia, de ser castigado o agredido, pero también se abren posibilidades de satisfacción, de crecimiento, y de opciones nuevas para expresarse y ser entendido.

Los padres, a su vez, se enfrentan con grandes ambivalencias, que marcarán el modo en que el niño viva la separación. Esto es muy frecuente en las familias hispanas. La educadora Carol Wolfe me ha comentado la desconfianza que sienten los padres hacia instituciones que no conocen bien. La escuela, entonces, representa un "ente" que absorbe a sus hijos y despierta en los padres recelo y temor de que sus niños serán transformados e incluidos en una cultura diferente. En la cultura hispana, observa Carol, es natural que a los niños los "cuiden" otros miembros de la familia, cosa que ocurre fluidamente y sin conflictos. Pero en relación con la escuela, los padres se sienten ajenos a la realidad de los maestros, del idioma inglés y de una cultura que desconocen. Todo lo cual refuerza el sentimiento de extrañeza y marginalidad.

Es importante que los maestros tengan esto en cuenta, y asuman que deben ser ellos los que se acerquen e inviten a los padres a participar de la experiencia educativa de los hijos, ya que los padres, probablemente, no tomarán espontáneamente la iniciativa.

Para terminar, un mensaje para los padres: visiten la escuela con los niños, hablen con los maestros y ofrezcan información acerca de ustedes, de la familia y de los hijos.

Pidan ayuda si no hablan bien el inglés, la participación y colaboración de los padres es esencial para una buena adaptación de sus hijos a la escuela.

Weisz es sicoterapeuta con práctica en Dallas. Puedes escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.