Ana Cuadros espera un nuevo juicio por muerte de bebé
SILVANA PAGLIUCA/AL DÍA | 11/12/2011, 7:50 a.m.
La sonrisa en su rostro no concuerda con la sentencia a cadena perpetua que pesa sobre sus hombros.
Han pasado cinco años desde que un jurado encontró culpable a Ada Cuadros de la muerte de Kyle Lazarchik, un bebé de 14 meses que ella cuidaba en McKinney.
La niñera peruana, condenada en septiembre del 2006, pasa el día sola, encerrada en una celda individual, separada del resto de la población apresada en la cárcel del Condado de Collin.
Ha perdido 44 libras desde su detención, dice que debe casi $90,000 en costos legales y solo le permiten ver la luz del sol una hora diaria.
Pero aún así, sonríe.
Una muerte trágica
Los fiscales acusaron a Cuadros de un crimen atroz. Ellos dicen que la inmigrante peruana en un momento de ira golpeó la cabeza de Kyle contra un gabinete de cocina en repetidas ocasiones, causándole heridas mortales.
Cuadros sostiene que el niño se soltó y se golpeó accidentalmente en la barra de la cocina, y luego en el marco de una puerta.
Un jurado de 12 hombres y mujeres anglos del condado de Collin la encontró culpable. Renee Lazarchik, la mamá del niño, le dijo a Cuadros antes de que se la llevaran los policías que si por ella fuera, le quitaría la vida.
"Eres una horrible, mala, asesina de bebés", le reclamó.
Pero en diciembre del 2009 la defensa de Cuadros, encabezada por la abogada Pamela Lakatos, ganó el reclamo ante el Quinto Tribunal Estatal de Apelaciones, que encontró cinco irregularidades en el proceso judicial.
El juzgado invalidó la condena de cadena perpetua sin derecho a recibir libertad condicional y ordenó un nuevo juicio. La próxima audiencia del caso está fijada a las 9 a.m. del 13 de enero en la Corte Distrital 380 de McKinney.
Aún no hay fecha para el nuevo juicio. La fiscalía de Collin no respondió a la petición de comentario por parte de Al Día, pero sus funcionarios anteriormente manifestaron a The Dallas Morning News seguir convencidos de la culpabilidad de Cuadros.
Luchas
Con rostro pálido, cabello corto y figura delgada, Cuadros habló de sus días privada de la libertad.
"Acá me tratan súper bien, hasta con cariño", refirió Cuadros de los oficiales que vigilan el pabellón 3 donde está recluida. "Con tanto tiempo que tengo acá, uno se encariña".
Ese trato dista mucho del ambiente hostil, dice, que vivió durante sus primeros tres años de encarcelamiento en la prisión de máxima seguridad en Marlin, Texas, un penal que según el Departamento Correccional de Texas alberga asaltantes, violadores y narcotraficantes.
Cansada de los malos tratos, Cuadros pidió ser excluida del resto de las internas, y gracias a la intervención del entonces cónsul peruano José Antonio García fue trasladada a la cárcel de Collin tras ganar la apelación.
Ahora cuenta con teléfono, televisor y baño propio.
Nostalgia
Cuadros asegura que no añora la vida normal que una mujer de 33 años podría tener, pero sí lamenta no poder contactarse con su familia en su natal, Chimbote, Perú, vía internet.











