Mejor nos quedamos en México
JORGE RAMOS/OPINIÓN | 10/14/2011, 6:18 p.m.
La pregunta es ¿nos vamos a vivir a Estados Unidos? Y la respuesta de un creciente número de mexicanos es: no, mejor nos quedamos en casa. Esto es noticia.
Según investigaciones realizadas por el Pew Hispanic Center, a principios de este siglo casi medio millón de indocumentados cruzaban la frontera de Estados Unidos con México cada año. Ahora, un estudio reciente de la Universidad Princeton muestra que los ciudadanos mexicanos esencialmente han dejado de emigrar a Estados Unidos. "Nadie lo quiere decir, pero el flujo de inmigrantes se ha detenido", le dijo Douglas Massey, codirector del Mexican Migration Project al diario The New York Times. "Por primera vez en 60 años, el tráfico (migratorio hacia Estados Unidos) es cero".
Según el estudio de Princeton, las cosas empezaron a mejorar en México. Hay más escuelas, más estudiantes terminan la universidad, más agua y más electricidad. Es decir, la vida se hizo un poquito menos difícil. Las cosas también cambiaron dentro de las casas. Los mexicanos tienen menos hijos que antes. En 1970 una familia mexicana promedio tenía 6.8 hijos. Hoy eso ha bajado a solo dos.
A pesar de la narcoviolencia, del desempleo, de la falta de oportunidades y del aumento de la pobreza (El Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social de México reporta que unos 52 millones de habitantes viven en la pobreza), los jóvenes están prefiriendo quedarse en su propio país.
Pero este fenómeno que reportó en un extenso artículo The New York Times tiene también otra explicación. Hay menos mexicanos yéndose al norte debido a que en Estados Unidos les están haciendo la vida imposible.
Basta ver las nuevas leyes antiinmigrantes en Arizona y Alabama. Políticos extremistas y xenófobos están criminalizando todo tipo de conducta, desde conseguir empleo hasta rentar casa. Y muchos están terminando en la cárcel y deportados por una simple infracción de tráfico.
No exagero. 13,028 personas fueron deportadas el pasado año fiscal después que los detuvieron por violar una regla de tránsito, según confirmó Associated Press. ¿Se imaginan pasarse un semáforo o no pararse totalmente en una señal de stop y, de pronto, terminar detenido y deportado?
Eso está ocurriendo con mayor frecuencia debido a que los policías en varias ciudades de Estados Unidos están actuando como agentes de inmigración.
Después de detener a un indocumentado, por otras razones, la policía lo reporta al servicio de inmigración para ser arrestado y deportado.
Esto sucede cada vez con mayor frecuencia porque la policía está siendo autorizada para actuar como agentes de inmigración no sólo por nuevas leyes estatales, sino también por el gobierno federal a través del programa Comunidades Seguras. El objetivo del programa, cuando fue puesto en vigor en el 2008 era identificar, detener y deportar a inmigrantes que hubieran cometido crímenes graves en el pasado. Ahora es cada vez más común que los funcionarios lo empleen para detener a indocumentados, pese a no tener antecedentes penales. No estamos hablando de criminales ni de terroristas. Estamos hablando de inmigrantes que tuvieron la mala suerte de cometer una falla al manejar o que fueron detenidos simplemente por su aspecto físico, y que terminaron del otro lado separados de sus familias.











