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Enorgullecen los Cowboys al padre de Tony Romo

El mariscal de campo de los Cowboys Tony Romo sonrié durante el primer cuarto del partido ante los Redskins de Washington del lunes en Arlington | LOUIS DeLUCA/DMN

CARLOS A. NAVA/AL DÍA | 9/28/2011, 12:38 p.m.

Arlington — Tony Romo nunca dudó que jugaría contra los Redskins el pasado lunes por la noche.

Incluso dijo que la victoria fue menos dolorosa que el partido anterior, cuando sufrió fractura de costillas y lesión en un pulmón.

“Nada iba a ser peor que en San Francisco”, dijo Romo tras la victoria de Dallas 18-16 sobre Washington en el partido inaugural de la temporada 2011 en el Cowboys Stadium. “Siempre supe y confié en que podía jugar”.

Romo fue inyectado para el dolor antes del juego y en el medio tiempo; tuvo que ponerse un chaleco “blindado” para evitar mayores daños a sus lesiones y tuvo que soportar la presión de su familia que no quería que jugara.

“Varias veces le pedimos que no saliera a jugar”, dijo su padre, Ramiro Romo, hijo de mexicanos, quien asistió al partido en el que además la NFL celebró el Día de la Herencia Hispana.

“Siempre quiso jugar, nunca lo dudo. Y es obvio que no nos hizo caso”, agregó.

Ramiro Romo fue uno de las 91,017 personas que vieron la manera en que Romo jugó casi por nota; completó 22 de 36 envíos para 255 yardas, incluido un pase en el último cuarto de 21 yardas a Dez Bryant en tercera oportunidad que puso las cosas para que Dan Bailey pateara el gol de campo de la victoria.

El mariscal de campo méxico-americano de Dallas se fue sin anotación por vez primera en los últimos 21 partidos; su único pecado fue una intercepción intrascendente, que la defensiva de los Cowboys cobró más tarde.

“Yo siempre quiero jugar”, dijo Romo. “Sólo jugamos 16 veces al año, 16 días para competir de los 365 días del año. Tú quieres estar ahí. Te esfuerzas demasiado como para quedar fuera”.

Romo dijo que los 10 partidos que faltó el año pasado por fractura de clavícula fueron una lección por la que no quiere volver a pasar.

El triunfo fue complicado para Romo, a quien su línea protegió, como nunca, para evitar golpes que pudieran agravar sus lesiones y a pesar de una captura.

El problema más grande fue Phil Costa, quien centró mal el balón cuatro veces provocando la ira de su mariscal de campo y de algunos otros compañeros como Jason Witten.

La ofensiva estuvo seis dentro de las últimas 25 yardas y sacó sólo goles de campo de Bailey, quien impuso marca para un pateador novato en la historia de la franquicia.

Baliley fue nombrado el martes el Jugador de la Semana en Equipos Especiales de la Conferencia Nacional.

Pero la defensiva se encargó del resto, castigando con tres capturas, intercepción y balón suelto del mariscal de los Redskins Rex Grossman. Sólo permitió 285 yardas totales, un touchdown y tres goles de campo.

“Estoy tan orgulloso y contento de todo el equipo”, dijo el padre de Romo. “No sólo fue mi hijo, fue un gran esfuerzo de equipo, porque hay muchos lastimados”.

“Y estoy más contento porque hoy festejaban a los hispanos y nosotros somos parte de esa comunidad”, añadió.

El mariscal de los Cowboys coincidió.

“Los aficionados latinos son muy apasionados y conocedores de este deporte”, mencionó. “Me da gusto ganar, porque sé que el equipo favorito de ellos son los Cowboys”.

Dallas terminó la Semana 3 de la temporada en un triple empate en el liderato del Este de la Conferencia Nacional con Washington y Nueva York.

Este domingo recibirán a Detroit, uno de sólo tres equipos invictos en la NFL.

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