Película resucitan a Los Tres Chiflados
ASSOCIATED PRESS | 4/13/2012, 3:23 p.m.
Los Ángeles — ¿Resucitar a Curly, Larry y Moe? Cualquier admirador de Los Tres Chiflados (The Three Stooges) diría que eso sería un sacrilegio.
Elegir nuevos actores que interpreten a los cabezas de chorlito especializados en abofetearse mutuamente y darse de martillazos sería como tratar de hacer una nueva versión de Los Hermanos Marx o el Gordo y el Flaco. ¿No?
Pero la idea había atraído a Peter y Bobby Farrelly por 16 años, desde poco después de su primer éxito con Dumb and Dumber y los hermanos escribieron su primer guión de los Chiflados tras apuntarse un éxito aún mayor con There’s Something About Mary.
Los admiradores de los Chiflados se han burlado de la idea e incluso han insultado a los Farrelly por meterse con sus ídolos de la comedia física, temiendo que los transformen para una cinta taquillera de clasificación R (en la que los menores de 17 años deben estar acompañados de un padre o representante) similar a sus comedias previas.
Pero los Farrelly nunca quisieron cambiar a los Chiflados, a quienes siempre han adorado. Simplemente querían traer de vuelta a la pantalla a los risueños chiflados de los clásicos de los años 30 y 50, tan parecidos como fuera posible.
The Three Stooges de los Farrelly, de clasificación PG (con algún material no apto para niños), mantiene el estilo, las voces, los efectos de sonido y la violencia caricaturesca que encantó a los cineastas mientras crecían.
“Mucha gente decía, ‘Los Farrelly lo van a arruinar. Los Chiflados no son los Farrelly’. Y lo sabíamos”, dijo Peter Farrelly. “Esto no es Something About Mary. Estos son los Chiflados y no queríamos demostrar nuestras sensibilidades por los Chiflados; queríamos adaptarnos a sus sensibilidades”.
“Lo que nos parece un sacrílego es que tantos niños de ahora no conozcan a los Chiflados, son nuestros favoritos de todos los tiempos… Hicimos esta película por nuestro amor a Los Tres Chiflados. Queremos que regresen, queremos que su legado perdure”.
Hubo un momento en la larga gestación de la película en la que sólo la selección del elenco pudo haber interferido con el legado de los Chiflados. Inicialmente la distribuidora 20th Century Fox quiso famosos y, según reportes, iba a tener a Jim Carrey como Curly, Sean Penn como Larry y el puertorriqueño Benicio Del Toro como Moe.
Farrelly dijo que él y su hermano llegaron a entrevistarse con pesos tan pesados como Mel Gibson y Russell Crowe como posibles protagonistas, pero el problema con muchos superastros era que querían interpretar sus propias versiones de Curly, Larry y Moe en lugar de recrear a los personajes como eran.
Después de todo, Sir Laurence Olivier no habría querido copiar el Hamlet de John Gielgud, así que ¿por qué Carrey querría hacer al mismo Curly que todos conocen?
Los Farrelly lograron un acuerdo: renunciaron a su usual salario por una porción de las ganancias de la película y la oportunidad de seleccionar a cualquier actor que les pareciera adecuado, fuera famoso o desconocido.
Tras hacer audiciones “a más de mil personas, estos fueron los tipos que resultaron por mucho los mejores”.











