Narcos latinoamericanos aprovechan rutas africanas
ALFREDO CORCHADO/DMN | 4/20/2012, 6:48 p.m.
Dakar, Senegal — La región del Oeste de África, que tiene una localización geográfica ideal para ser el paso al lucrativo y creciente mercado de la cocaína, se está convirtiendo en un imán para los negocios de los cárteles de droga latinoamericanos.
Esta región sirve como el punto de entrada de la droga al mercado europeo, en donde la cocaína vale hasta tres veces su valor en Estados Unidos. Y durante la pasada década, narcotraficantes latinoamericanos, incluyendo los cárteles de México, ha expandido su alcance a esta región, incluido el pequeño país de Senegal debido a condiciones como débiles gobiernos centrales, una población joven en crecimiento y pobreza extendida.
Como resultado, hasta 60 toneladas de cocaína destinada a países europeos pasan por esta zona, lo que levanta temores que se extienda la violencia que ha cobrado las vidas de casi 150,000 personas en América Latina en los últimos seis años.
Estas conclusiones fueron presentadas en una conferencia internacional sobre el trafico de drogas, que incluyo a expertos, estudiosos —algunos de América Latina— para contrastar con la experiencia de África. Muchos aquí están preocupados por los niveles de violencia presentada en zonas de América Central y partes de México, pero no piensan que lo mismo ocurre en sus países.
“La violencia de la que escuchamos en México, Colombia y Centroamérica es inimaginable”, dijo Richard Noamesi Amenyah, de la comisión gubernamental de Ghana. “Pero hay señales tempraneras y debemos estar en alerta para prevenir que la violencia se extienda aquí”.
Pero los organizadores del evento para analizar el impacto del tráfico de drogas dicen que las alarmas se han encendido debido a los reportes de crímenes horrendos como decapitados, cuerpos desintegrados en tambos de ácido y otros tipos de extrema violencia que se ha desatado en regiones del continente americano, intuyendo en estados mexicanos fronterizos con Texas.
La violencia sigue al tráfico de drogas, y el flujo de las drogas sigue al dinero.
Un kilo de cocaína se estima que cuesta de $1,000 en Colombia, $25,000 en Dallas, pero en Europa puede valer unos $60,000, y por tanto esta ruta del Oeste de África pudiera caer víctima del narcotráfico que se produce en países como Colombia, Bolivia y Perú.
“Hemos observado la experiencia de otros países y no queremos que el Oeste de África sufra la que Colombia sufrió o lo que México esta sufriendo en estos momentos, dijo el coronel Joaquín Fernando Buitrago Rueda, agregado policiaco de Colombia ante las Naciones Unidos. “Sabemos que los traficantes no conocen fronteras”.
El tráfico de drogas por esta parte del Oeste de África no es algo nuevo, pero este fenómeno se ha “expandido rápidamente desde la década pasada como resultado de la estrategia (de cambio de rutas) de los cárteles de las drogas latinoamericanos”, concluye un reporte del Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York, uno de los organizadores de la conferencia.
Estos cambios de rutas de tráfico se deben en parte al fortalecimiento de la vigilancia en Estados Unidos. El Oeste de África, una región que atraviesa por una transición democrática, sigue siendo vulnerable debido a su historia de inestabilidad política, el legado de guerras civiles y el poder de las ya establecidas bandas contrabandistas de armas, estiman expertos.
“El enorme valor de las drogas y otros productos ilícitos, comparado a la economía local del Oeste de África, permite a los traficantes a penetrar los más altos niveles de los gobiernos, de los jueces y los sistemas de seguridad, así como la economía”, estableció en reporte del Centro de Cooperación Internacional. Por ejemplo, cita, en el 2009, en el país vecino de Guinea-Bissau, una pelea sobre un cargamento de cocaína ocasiono el asesinato de su presidente y líder militar.
En este país, más del 43% de la población es menor de 15 años y viven con un promedio de menos de $1 por día.











