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A sanar heridas en primaria Ebby Halliday

Graciela Pontus, directora de la primaria City Park, supervisa una clase. Pontus será la nueva directora de la primaria Ebby Halliday, donde hace unos meses estalló una controversia por el presunto maltrato a alumnos hispanos. | BEN TORRES/ESPECIAL PARA AL DÍA

ANNA MACÍAS/AL DÍA | 4/25/2012, 6:59 a.m.

Graciela Pontus, directora de la primaria City Park en Dallas, insiste en que sus maestros mantengan orden y respeto en sus salones.

“Creo firmemente que nuestra prioridad como educadores es servir a los niños”, dijo Pontus. “Los niños tienen que sentirse protegidos en la escuela y debemos tener altas expectativas de su rendimiento académico”.

Eso aplica a todos los alumnos, sin importar su procedencia. En el caso de City Park, muchos de los estudiantes son hijos de obreros inmigrantes o de personas que viven con sus familias en un albergue para gente sin hogar.

Luego de seis años al mando, Pontus pronto dejará City Park, una escuela designada como “reconocida” por el estado, para asumir el cargo de directora en la primaria Ebby Halliday, que estuvo en el centro de una polémica hace unos meses cuando 80 padres hispanos denunciaron que sus hijos eran maltratados física y psicológicamente por maestros y empleados.

La directora Kamalia Cotton fue destituida, algunos maestros suspendidos y otros empleados recibieron advertencias. Un director interino, Adam Pérez, accedió a interrumpir su retiro para encargarse de la escuela hasta que concluya el actual año escolar.

Pontus, que nació en la ciudad fronteriza de Brownsville y lleva 20 años en las escuelas de Dallas, será la encargada de restaurar el orden y recuperar la confianza de los padres de los alumnos de la Ebby Halliday.

“Será un reto, pero empezaré con poner un buen ejemplo”, dijo Pontus, que en el 2005 fue reconocida como la mejor maestra de su escuela. “Cualquier problema que se presente en la escuela, quiero ser la primera persona en saberlo. Ese problema será resuelto”. Pontus confía en que podrá implantar el respeto mutuo en la Ebby Halliday en agosto, cuando regresen los alumnos de sus vacaciones de verano.

“Los maestros deben de respetar a sus estudiantes porque ellos van a emular ese respeto”, dijo. “Debe haber respeto mutuo entre los padres y los maestros”.

Pero también debe haber comprensión y sensibilidad cultural, aseveró.

En la Ebby Halliday, por ejemplo, uno de los roces entre padres y el personal del plantel se originó porque los padres querían encaminar a sus hijos pequeños hasta el salón. Los empleados regañaban a los padres por esto.

“Es muy normal que los padres quieran encaminar a sus niños al salón en las primeras semanas de escuela”, dijo Pontus. “A medida que pasa el tiempo queremos que los padres dejen a sus niños ser responsables y caminar solos a sus aulas”.

Todo el personal en la Ebby Halliday recibirá entrenamiento obligatorio sobre sensibilidad cultural antes de que inicie el próximo año escolar.

Aún hay desconfianza

Para Pontus, es obvio que los padres aún no sienten la confianza de acercarse a la escuela.

“Hace unas semanas fui a la reunión de padres en la Halliday y había muy pocos”, dijo. “Quiero que los padres se sientan libres de visitar la escuela, participar como voluntarios en las aulas, ser tutores, chaperones en nuestras excursiones y estar involucrados en el comité que asesora a la dirección. De-ben de estar al tanto de lo que pasa en la escuela”.

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