Intensa guerra en Nuevo Laredo
ALFREDO CORCHADO/DMN | 4/27/2012, 5:11 p.m.
Ciudad de México — Un nuevo choque entre el grupo paramilitar de los Zetas y su viejo némesis, el Cártel de Sinaloa, ha causado temor entre los habitantes y autoridades de la frontera con Texas de que se produzca una prolongada racha de violencia.
Los enfrentamientos en Nuevo Laredo, vecina fronteriza de Laredo, han cobrado la vida de un número no confirmado de personas en los últimos días —los cálculos van de los 30 a los 50— y se han reportado escaramuzas a diario, además de un ataque con un coche bomba frente a la sede de la policía esta semana.
La información sobre la situación es difícil de verificar.
Nuevo Laredo, reducto de los Zetas, se localiza en el estado nororiental de Tamaulipas, y es una de varias regiones donde los medios, bajo amenaza, se autocensuran.
Pero varios de sus habitantes, entrevistados vía telefónica el miércoles a condición de anonimato, describieron una ciudad bajo sitio, donde en el momento menos pensado se desatan batallas callejeras y los padres y niños tienen miedo de salir de sus casas.
“Estamos viviendo como rehenes, y sin nadie a quién pedir ayuda”, dijo un hombre, que tiene dos hijos.
La batalla entre los dos grupos es por una de las rutas de distribución de drogas más lucrativas, la llamada carretera del Nafta, una red de autopistas que van de México a Canadá y que incluye a la Interestatal 35 que atraviesa Texas.
Estado rebasado
El “problema no resuelto” de Nuevo Laredo es “especialmente malo por el nivel de violencia y porque el estado no tiene capacidad de responder a esto”, manifestó Eric Olson, experto en seguridad por el Instituto México del Centro Woodrow Wilson, en Washington. “Es una zona donde el crimen organizado parece tener la ventaja”.
Un investigador estadounidense que ha estado al tanto de la guerra contra las drogas por varios años declaró: “Estamos viendo dos grupos decididos a poner fin de una vez por todas a su vieja rencilla a ver cuál de los dos queda en pie. Esto no es otra cosa que más malas noticias para los habitantes de la frontera”. El investigador no quiso ser identificado.
La lucha que se ha venido fraguando entre los Zetas y el cártel de Sinaloa, que dirige Joaquín “El Chapo” Guzmán, estalló a la luz pública el 17 de abril, cuando las autoridades descubrieron los restos de 14 hombres —sus cuerpos cortados en pedazos— en el interior de una SUV sin placas de circulación junto al edificio del ayuntamiento.
Encima de los cuerpos había una ‘narcomanta’ que decía en parte: “A la ciudadanía: Hemos empezado a sacar a los Zetas de Nuevo Laredo porque queremos una ciudad libre para que ustedes puedan vivir en paz. Somos narcotraficantes y no nos metemos con la gente honesta y trabajadora o con las empresas. No queremos que nadie pague cuotas de extorsión a esos degenerados. Así que cualquiera que pague cuota será considerado un traidor por financiar a los Zetas. Les voy a enseñar a esas basuras a trabajar al estilo Sinaloa, sin secuestrar, sin costo, sin extorsión”. El mensaje iba firmado con un “Sinceramente, El Chapo”, y añadía un mensaje personal a Miguel Treviño Morales, conocido como “El 40”, el segundo miembro más poderoso de los Zetas: “No se te olvide que soy tu padre”.
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