"The Raven" navega entre lo absurdo y lo grotesco
RENÉ RODRÍGUEZ/MCT | 4/27/2012, 1:55 p.m.
THE RAVEN
★★
Elenco: John Cusack, Alice Eve, Luke Evans, Brendan Gleeson, Kevin McNally.
Director: James McTeigue
Duración: 111 minutos
Durante una hora más o menos, The Raven es pura diversión absurda y grotesca. Pero llega un punto en que sólo es ridícula.
Esta obra especulativa de horror toma los misteriosos acontecimientos que rodearon la muerte de Edgar Allan Poe — el 7 de octubre de 1849, por causas desconocidas luego de haber sido hallado delirando en las calles de Baltimore — y los funde en un misterio estilo S7ven en torno a un asesino serial que se inspira en los cuentos de Poe (“The Pit and the Pendulum”, “The Masque of the Red Death” y “The Cask of Amontillado”, entre otros) para cometer una gama de espantosos y sofisticados asesinatos.
La actuación de Cusack como Poe le inyecta adrenalina a la cuidadosa pero bastante apagada recreación del Baltimore del Siglo 19 por el director James McTeigue.
El actor interpreta a Poe como un sinvergüenza borracho, constántemente jactándose de sí mismo y lanzando peroratas que ocultan sus secretas inseguridades.
Es un cretino, pero un cretino flamante y entretenido.
Al inicio del film Poe se halla en la ruina, muy necesitado de dinero, y duda de su propio talento (“Ya no me queda nada”, murmura. “Ya agoté todos mis trucos”).
Está locamente enamorado de la bella Emily (Alice Eve), pero su acaudalado padre (Brendan Gleeson) desaprueba a su notorio pretendiente, por lo que mantienen en secreto su amorío.
Entonces empiezan los asesinatos, estilo zodiacal, y el homicida deja pistas y notas dirgidas a Poe.
¿Quién está atizando al escritor y por qué? ¿Qué quiere y hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguirlo?
The Raven, o El Cuervo escrita por Ben Livingston y Hannah Shakespeare con un obvio afecto por la obra de Poe, es entretenida hasta donde la investigación de los crímenes permanece en el trasfondo y Poe acapara nuestra atención.
Cusack más que nada es conocido como un comediante dotado, pero es igualmente bueno en papeles que le exigen revelar sus penumbras internas (The Grifters, The Ice Harvest, Money for Nothing).
Desafortunadamente McTeigue (director de V for Vendetta y Ninja Assassin) se siente más a gusto con la pirotecnia que con la angustia y la melancolía.
Entre más avanza “The Raven”, menos utilidad tiene Cusack, visiblemente desdibujado una vez que es reducido a correr de un lado a otro como loco haciéndola de Sherlock Holmes.
Para cuando aparecen los efectos especiales a lo Matrix, The Raven ya se ha extraviado en el sensacionalismo descerebrado y los giros de trama simplones.
A Poe, no le hubiera agradado para nada.












