www.aldiatx.com
3:29 a.m., 5/19/2013 | 74°

SMU cultiva a los futuros científicos

Gail García hace algunos apuntes durante la sesión de laboratorio de una clase de ciencias para alum-nos de escuelas públicas, en el campus de la Universidad Metodista del Sur en Dallas. | NATHAN HUNSINGER/DMN

MELISSA REPKO/DMN | 8/8/2012, 11:03 a.m.

En vez de levantar tiendas de campaña o remar en canoas, 77 estudiantes de secundaria viven en dormitorios universitarios y diseccionan fetos de cerdo.

Para estos jóvenes científicos, así es un día típico en el campamento de verano de ciencias de la Universidad Metodista del Sur.

Los alumnos, de apenas 11 años, participan en el Programa de Entrenamiento de Científicos-Médicos, que tiene por objeto aumentar el número de estudiantes minoritarios que to-man carreras en ciencias y medicina.

Es parte de una renovada campaña a nivel nacional para impulsar los logros en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

En vez de tratar de despertar en interés científico por medio de experimentos artificiosos o volcanes en miniatura, el pro-grama identifica a los estudiantes prometedores a una edad temprana y trabaja con ellos desde la secundaria hasta la universidad.

En séptimo y octavo grados, estudian cada verano en SMU.

Desde noveno grado hasta su graduación de la universidad, pasan ocho semanas en laboratorios de todo el país, capacitándose para ser la próxima generación de científicos, doctores, ingenieros e investigadores.

El programa es financiado por grupos sin fines de lucro como la Fundación O’Donnell y United Health Foundation.

Moses Williams, director ejecutivo, fundó el programa en 1990 cuando supervisaba admisiones en la Escuela de Medici-na de la Universidad de Temple en Filadelfia.

“Me percaté de que no se estaba tomando mucho en cuenta a las minorías, y quise cambiar eso”, dijo.

Ahora trabaja como profesor de investigación en la Escuela Simmons de Educación y Desarrollo Humano de SMU.

Él se encarga de introducir un diverso grupo de estudiantes a la universidad con la esperanza de que regresen cuando se gradúen de la preparatoria.

“Este es el futuro del país”, dijo Williams. “Los que hagan los descubrimientos saldrán de programas como este”.

Lo comparó con entrenar a jóvenes atletas: Identificar el ta-lento y fomentarlo mediante la práctica y la instrucción.

Tanishia Choice, de 30 años, dijo que el Programa de Entrenamiento de Científicos-Médicos la llevó a conocer otros jóvenes brillantes y la enseñó a aceptarse a sí misma en un tiempo en que se sentía aislada.

“Cuando estudias en escuelas de zonas marginadas, ser inteligente no es agradable, como que no encajas”, dijo la nativa de Oak Cliff. “Ansiaba que llegara el verano porque me sentía libre de ser yo”.

El programa también le ayudó cuando asistió a la Escuela de Medicina de UT Southwestern, relató. Choice es ahora psiquiatra en el Hospital General de Massachusetts.

El programa recluta alum-nos precoces de todo el país, niños como Aliyah Allick, de 12 años, de las Islas Vírgenes, a quien le gustaría estudiar el cerebro, y Tyler Jackson, de 14, de Dallas, quien tiene el deseo de curar la diabetes.

Antes de poner un pie en un laboratorio, los niños pasan por un riguroso proceso de admisión. Deben presentar tres años de calificaciones en exámenes, tomar prubas y pasar por una entrevista.

Si son escogidos, asisten a clases y a laboratorios de SMU durante dos veranos.

Después, a partir de la preparatoria, trabajan en laboratorios de prestigiosas universidades y compañías farmacéuticas.

Durante el año escolar de-ben mantenerse en contacto con mentores y enviar copias de sus calificaciones.

El programa cuesta de $2,800 a $3,300 cada verano, dependiendo de la edad el participante. El 70% de los estudiantes recibe becas parciales o totales para cubrir la colegiatura.

Todos los graduados del pro-grama han terminado la universidad, y el 83% ha continuado con estudios de posgrado.

También de interés

Galerías de fotos

Más Recientes

Web Statistics