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Madre de pistolero mantenía familiar en reserva


ADAM GELLERA/AP | 12/17/2012, 7:16 a.m.
Madre de pistolero mantenía familiar en reserva
Ositos de peluche, cada uno, representando a una de las víctimas de la escuela primaria Sandy Hook, sentados en un muro cerca del lugar en que se improvisó un altar en memoria de los 26 asesinados en Newtown, Conn. | DAVID GOLDMAN/AP

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Ositos de peluche, cada uno, representando a una de las víctimas de la escuela primaria Sandy Hook, sentados en un muro cerca del lugar en que se improvisó un altar en memoria de los 26 asesinados en Newtown, Conn.

Newtown, Conn -- En el bar, todos la conocían.

Nancy Lanza era el tipo de persona, que si escuchaba que alguien tenía poco dinero en efectivo, por lo general se ofrecía a pagar la cuenta en My Place.

Dos o tres noches por semana, Lanza -- la madre del atacante de la horrible masacre en la escuela de Connecticut-- venía a comprar ensaladas para llevar, pero se quedaba a tomarse un vaso de vino Chardonnay y por poco de buen humor. Estaba divorciada y tenía dos hijos, pero Lanza, de 52 años, de cabello rubio cenizo y de piel tersa con toda claridad no tenía que trabajar y siempre estaba de buen ánimo para hablar sobre su equipo favorito los Medias Rojas, de jardinería y su gran afición por el tiro al blanco.

Sin embargo, aunque Lanza hablaba con orgullo de sus hijos y los traía a tomar desayuno cuando eran pequeños, los amigos dicen que mantenía una gran reserva sobre su vida familiar, especialmente sobre sus vicisitudes.

Ahora los secretos de Lanza son el centro de las interrogantes que envuelven a este pueblo de Nueva Inglaterra, que padece por la matanza provocada por su hijo Adam, de 20 años, de quien las autoridades dicen que mató a su madre el viernes con una de sus propias armas antes de asesinar a 26 niños y maestras en una escuela vecina.

"Su vida familiar era reservada cuando nos reuníamos. La mantenía en silencio. Era cuestión de ella", comentó Louise Tambascio, que atiende la pizería, de iluminación cálida, y el bar con sus dos hijos, y se convirtió en la compañera de compras y comidas de Nancy Lanza.

Los amigos sabían al hijo menor de Lanza, que miraba al piso y no hablaba cuando ella lo traía al local. Sabían que había cambiado de colegios más de una vez y que ella había tratado de educarlo en casa. Pero mientras que la mujer había expresado preocupación sobre su futuro en ocasiones en el bar, nunca se quejó de nada más.

"Siempre la escuché como madre, siempre me dije que no quería estar en su lugar. Pero pensaba, qué bien lo disimula", comentó John, el hijo de Tambascio.

Pese a todas sus tribulaciones, la vida de Lanza era muy cómoda. Cuando se mudaron con su esposo de entonces, Peter Lanza, a la comunidad del centro de Connecticut en 1998 procedentes del sur de Nueva Hampshire, compraron una amplia residencia de estilo colonial sobre un terreno de casi una hectárea en el vecindario de Bennett's Farm. Nancy Lanza había trabajado como corredora bursátil en la firma John Hancock de Boston y su esposo era un exitoso ejecutivo.

Cuando la pareja se divorció en el 2009, el hombre le dejó la casa a Nancy Lanza y le dijo que no tenía que volver a trabajar, comentó Marsha Lanza, que reside en el estado de Illinois, tía del asesino.

Quienes conocían a Nancy Lanza la recuerdan como una mujer generosa, que ayudaba monetariamente a muchas personas y que hacía trabajo voluntario.

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