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Nueva norma afecta a estudiantes

Tracy Garland no ha podido completar sus estudios de medicina por una regulación que le impide acceder a fondos federales. | BEN TORRES/ESPECIAL PARA AL DÍA

KATIE FAIRBANK/DMN | 2/4/2012, 7:23 a.m.

Estudiantes mayores que abandonaron sus estudios hace décadas, pero que ahora tratan de obtener su título en el Distrito de Colegios Comunitarios del Condado de Dallas, enfrentan problemas financieros inesperados.

Se les ha negado ayuda financiera por una política que ya no permite los periodos probatorios ni apelaciones.

Dicha disposición entró en vigor el 1 de julio en las instituciones de educación más grandes del estado, pero concede un semestre “de advertencia” a los estudiantes cuya medida de “Progreso Académico Satisfactorio” (SAP) no alcanza los parámetros de una escuela.

Este semestre es el primero en que colegios comunitarios recortan la ayuda financiera a estudiantes afectados por la norma.

“Cada quien debe pagar su propia colegiatura, cuotas y costo de material didáctico hasta que alcance el SAP requerido y se le retire la ‘suspensión’ de ayuda financiera”, de acuerdo al distrito.

Anteriormente los estudiantes podían estar en periodo probatorio hasta que aumentaran su promedio (GPA) o su porcentaje de clases terminadas.

Varios estudiantes mayores contactaron a la sección Problem Solver de The Dallas Morning News para señalar que están siendo castigados por haber dejado sus estudios hace muchos años.

Según la nueva política, su intento fallido de estudiar la universidad cuando eran adolescentes significa que ya no tienen derecho a tener ayuda ahora.

Tracey Copeland, de 33 años, dijo que empezó y suspendió sus estudios universitarios un par de veces.

Primero lo intentó al salir de la preparatoria, pero no estaba seguro de lo que quería ser, así que se salió de la escuela y se enroló en la Armada.

Como paramédico, se enamoró del campo de la medicina, pero titularse desde que salió de las fuerzas armadas le ha sido muy difícil.

Trabaja tiempo completo en ventas para mantenerse a sí mismo y a su hija de 9 años. Pasa la noche en clase con la meta de hacerse enfermero.

Tuvo que dejar algunas clases durante su proceso de divorcio y custodia de su hija.

También dejó una materia la primavera pasada antes de someterse a una operación de cadera por una lesión que sufrió cuando estaba en las fuerzas armadas.

“Las mayoría de las clases que dejé tienen más de 10 años en mi boleta académica”, dijo Copeland, cuyo caso ilustra el de los muchos estudiantes adultos a los que se les corta la ayuda financiera.

“Todos los préstamos para estudiar que pedí ya los pagué. No le debo nada a nadie. Esto, sólo en base al índice de clases terminadas. Para quienes tratan de superarse, no tiene sentido”.

Casi todos los estudiantes del DCCCD necesitan ayuda para estudiar el colegio; perder los apoyos financieros se traduce en que sea muy improbable que sigan en la escuela.

Aproximadamente el 96% de todos los estudiantes inscritos en el ciclo escolar 2010-2011 solicitaron ayuda financiera; y aunque la matrícula del DCCCD disminuyó este año escolar, el distrito y sus colegios batallaron este otoño con el elevado número de estudiantes y las nuevas reglas contables instituidas por el gobierno federal.

La política de promedio de estudios cumplidos del distrito fue impuesta bajo instrucciones del gobierno federal.

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