Rutina intensa de ejercicio enciende metabolismo
JULIA DEARDOFF/CHICAGO TRIBUNE | 2/17/2012, 4:39 p.m.
En una sesión de ejercicio, un ejercicio cardiovascular vigoroso, como correr o andar en bicicleta, generalmente quema más calorías que uno de resistencia o de fuerza. Pero ¿qué pasa cuando termina?
Especialistas del ejercicio desde hace tiempo debaten la idea de la quema de calorías posterior al ejercicio, o la capacidad del organismo para seguir quemando calorías aún después de bañarse y regresar a su escritorio.
Mientras tanto, si tal efecto existe, no está claro cuál forma de ejercicio (cardiovascular o de fuerza) tiene mayor potencial para estimular el metabolismo.
Estudios han demostrado que la quema de calorías posterior al ejercicio varía bastante, en gran parte debido al diferente tipo de estudios y metodologías.
Algunos estudios han indicado que el ejercicio moderado de cualquier tipo tiene poco efecto, si es que tiene alguno, en la quema de grasa después del ejercicio, en parte porque no aleja al cuerpo lo suficiente de su zona de confort, lo que exigiría un aumento en su metabolismo.
En contraste, un estudio cuidadosamente controlado por investigadores de North Carolina resultó en que 45 minutos de ejercicio intenso incrementaron el ritmo metabólico de participantes hombres por 14 horas después.
Los científicos no saben exactamente cómo ocurre la quema de calorías después del ejercicio, pero se calcula midiendo el aumento del consumo de oxígeno (metabolismo) después de una sesión de ejercicios. Si su consumo de oxígeno está por arriba de su nivel normal después de un ejercicio, está quemando más calorías.
El secreto para activar el efecto radicaría en la intensidad y duración del ejercicio, de acuerdo al estudio de North Carolina, publicado en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise en el 2011.
“Lo que importa es hacer ejercicio a una intensidad alta y sostenida por un largo periodo”, dice David Nieman, profesor de ciencias de la salud y del ejercicio en Appalachian State University y coautor del estudio.
Nieman, proponente de los ejercicios cardiovasculares, cree que los resultados del estudio ponen fin al debate.
“La sudoración vigorosa pone en circulación las hormonas y altera la temperatura del cuerpo y su capacidad para almacenar combustible. Pasa mucho tiempo para que el cuerpo vuelva a su estado normal”, dice.
Por otra parte, los ejercicios de alta intensidad pero de corta duración provocan un marcado incremento en consumo de oxígeno después del ejercicio que rápidamente vuelve a su nivel normal, explica Nieman.
Sorprenden resultados
El estudio es distinto a la mayoría en que Nieman y su equipo pidieron a sus voluntarios pasar dos periodos de 24 horas en una cámara metabólica, un cuarto que parece un laboratorio, lo bastante grande para acomodar un escritorio, una cama, un sanitario, una laptop, un teléfono y una bicicleta o caminadora.
Equipada con dos candados de aire, la cámara permitía un control estricto del ambiente, como la actividad espontánea, el sueño, la dieta y otros factores que podían influir en los resultados.
Durante un día los participantes estuvieron sentados, comieron y durmieron; el segundo día, permanecieron inactivos con la excepción de un vigoroso ejercicio de 45 minutos en bicicleta. El día del ejercicio se les dio comida extra para mantener en equilibrio sus niveles de energía.















