www.aldiatx.com
6:40 p.m., 5/25/2013 | 79°

REFLEXIONES: ¿Cómo sanar una herida amorosa?

ROSALINDA WEISZ/REFLEXIONES | 2/24/2012, 5:10 p.m.

photo

Rosalinda Weisz

Cuando atravesamos una experiencia de ruptura en la esfera del amor, se apodera de nosotros un profundo sufrimiento, ya que la pérdida de un vínculo amoroso exige el pasaje por un verdadero proceso de duelo.

Es posible que el proceso de aceptación y la recuperación del equilibrio emocional nos conduzcan por senderos un tanto difíciles y prolongados, pero es necesario transitarlos para poder acceder finalmente a vivencias y a oportunidades nuevas.

Al principio, heridos, nos encerramos en nosotros mismos y nos distanciamos del amor, en un intento de protegernos de desilusiones futuras. Cuando, tarde o temprano, alguien logra sacarnos de nuestro encierro, la resonancia del dolor vivido anteriormente puede volvernos distantes, cerrados y desconfiados, y rechazamos la bienintencionada propuesta recibida.

Si los fracasos amorosos se repiten, o si el duelo se prolonga demasiado, deberíamos preguntarnos si hay algo de nuestra historia que se interpone en el camino de resolución del duelo. Es posible que en los momentos de aprendizaje que debieran surgir de toda experiencia, hayan quedado mal resueltos sentimientos de duda, tristeza, enojo y culpa.

Una manera constructiva y saludable de encarar estas situaciones es considerar que cada relación es una nueva oportunidad para enfrentar viejos problemas e intentar otras formas de superarlos. En las relaciones de pareja se ponen al descubierto nuestras propias vulnerabilidades, como asimismo los temas y conflictos del otro. Si sabemos aprovechar estas oportunidades de crecimiento, cada vínculo amoroso nos permitirá conocernos mejor.

Cristina, una paciente que ha pasado por un reciente divorcio, ha reconocido después de mucho trabajo interno y de muchas reflexiones acerca de su propio carácter, que su elección de Mario como esposo fue sido un error, porque lo eligió desde una base de temor y falta de confianza en sí misma y en los demás. Se orientó hacia una relación que le permitiera resguardarse y mantener oculto su propio miedo a confiar y depender de la pareja. Por eso, tomando el control en todas las decisiones y desalentando cualquier iniciativa de su esposo, tal situación los llevó a un malestar constante; Cristina se sentía sobrecargada de responsabilidades y Mario comenzó a alejarse emocionalmente hasta que se perdió el camino del reencuentro.

El resentimiento inicial de Cristina dio lugar a una actitud más comprensiva de sí misma y de su ahora ex esposo. Al principio, su enojo por lo que ella interpretaba como la “inmadurez y pasividad y falta de amor de Mario”, la llevaba a creer que su rencor estaba justificado. Cuando dejamos de enfocarnos en lo “justo o injusto”, “el otro (como lo ha expresado un conocido terapeuta de parejas) comienza a retirarse de la escena y entramos nosotros”.

Por eso, el resultado del proceso de duelo por una relación amorosa que se trunca, debe implicar la posibilidad de responder a estas preguntas: “Qué necesito a partir de ahora y qué soy capaz de aprender de esto que ocurrió?” Y “Cómo puedo capitalizar esta experiencia para enriquecer mi vida?” .

Weisz es psicoterapeuta con práctica en Dallas. Puede escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

También de interés

Galerías de fotos

Más Recientes

Web Statistics