Obama pide al Congreso aprobar Dream Act este año
ASSOCIATED PRESS | 1/25/2012, 11:33 a.m.
Washington — El mexicano Juan José Redín llegó a Estados Unidos sin autorización en 1990, cuando tenía 10 años de edad.
Actualmente ejerce como abogado en Los Angeles tras haberse beneficiado en 2001 de una versión estatal de la Dream Act, una iniciativa de ley que busca que los estados ofrezcan cuotas preferentes de enseñanza a los estudiantes sin residencia legal, como si se tratara de residentes del estado.
La iniciativa abriría un camino a estudiantes sin residencia legal, que hayan llegado a suelo estadounidense como menores de edad, para que reciban la ciudadanía estadounidense.
Redín fue uno de los invitados anoche al discurso del presidente Barack Obama sobre el Estado de la Unión.
La Dream Act “es una solución ideal en todo el país. No debería ser un tema de la izquierda a favor y la derecha en contra, pero desafortunadamente así es”, dijo Redín a The Associated Press horas antes de que presenciara el discurso.
Obama exhortó el martes al Congreso a aprobar en este 2012 la Dream Act en caso de que un año electoral dificulte a los legisladores abordar una reforma migratoria integral que resuelva la situación de 11 millones de inmigrantes que residen en Estados Unidos sin la debida documentación.
Al pronunciar un discurso sobre el Estado de la Nación dedicado casi exclusivamente a temas internos como la economía, los empleos y la educación, Obama desafió a los legisladores al decirles: “Envíenme una ley que les dé la oportunidad de ganarse su naturalización (estadounidense). La firmaré de inmediato”.
Obama criticó también que las leyes migratorias actuales dificultan permanecer en Estados Unidos a extranjeros graduados en carreras científicas, y dijo: “Creo más que nunca que debemos abordar la reforma migratoria”.
“Por eso mi gobierno ha puesto más efectivos en la frontera que nunca. Por eso hay menos ingresos fronterizos ilegales que cuando inicié el mandato. Los oponentes a la acción se han quedado sin excusas”, dijo el mandatario demócrata en clara alusión a la bancada opositora republicana, que ha evitado un debate sobre la reforma migratoria al presentar como condición previa el aumento de la seguridad fronteriza.
Salvo algunas excepciones, la mayoría de los legisladores republicanos han criticado la Dream Act porque la consideran una amnistía inmerecida a personas que violaron leyes estadounidenses al ingresar sin la debida autorización.
La Dream Act permitiría un camino a la naturalización a los hijos de inmigrantes que viven en Estados Unidos sin permiso legal en caso de que terminen sus estudios universitarios o sirvan en las fuerzas armadas. El proyecto de ley recibió la aprobación de la cámara baja en diciembre de 2010, pero no obtuvo los votos necesarios en el Senado.
Durante un debate de precandidatos presidenciales republicanos celebrado la víspera en Tampa, Mitt Romney y Newt Gingrich se mostraron a favor de una versión de la Dream Act que beneficie solamente a los jóvenes que presten servicio en las fuerzas armadas, pero que excluya a quienes cursarían estudios universitarios.
Romney, quien había calificado hace dos semanas a la Dream Act como una limosna y había dicho que lo vetaría de tener la oportunidad, explicó que de llegar a la Casa Blanca su estrategia migratoria consistiría en buscar que los inmigrantes no autorizados decidan voluntariamente volver a sus países de origen, y afirmó que evitaría realizar deportaciones masivas.











