CARL LEUBSDORF: El voto, víctima del partidismo
CARL LEUBSDORF/OPINIÓN | 6/8/2012, 4:04 p.m.
Hace cuatro años votó un número récord de estadounidenses. Este año el total podría ser menor.
Una de las causas es la pérdida de entusiasmo que se percibe. Otra podría ser la tentativa de los republicanos por dificultar el voto en muchos estados, entre ellos Texas.
El voto debe ser la sangre vital de toda democracia. Aquí se ha convertido en un asunto que divide a los partidos.
Los demócratas, en su mayoría, han tratado de facilitar el voto con medidas como el registro el día de las elecciones, votaciones adelantadas por más tiempo y simplificación de trámites. En 1993 un Congreso y administración demócratas aprobaron la ley “motor voter”, que requería a los estados permitir el registro electoral al momento de tramitar una licencia de conducir.
En contraste, la mayoría de los que tratan de restringir el voto son republicanos. El principal motivo que aducen para hacerlo es reducir el fraude electoral, aunque varias investigaciones, una de ellas por el Departamento de Justicia del gobierno de Bush, encontró sólo casos aislados.
Cualquiera que sea el motivo, el efecto práctico sería reducir el sufragio entre grupos que usualmente votan por demócratas. No es nada nuevo. Un estudio del 2004 por el profesor Chandler Davidson de la Universidad de Rice y tres asociados del Centro de Protección y Derechos Electorales, después de señalar que los demócratas del Sur alguna vez sofocaron el voto afroamericano, detallaba décadas de iniciativas republicanas de “seguridad en las urnas” dirigidas a desalentar a los afroamericanos de votar. En 1993 el consultor republicano Ed Rollins reconoció un intento de suprimir la afluencia de los electores afroamericanos en la lucha por la gubernatura de Nueva Jersey.
Estos intentos se intensificaron después de que los republicanos ganaron muchas gubernaturas y legislaturas en el 2010. El Departamento de Justicia del presidente Barack Obama está impugnando varias iniciativas amparado en la Ley de Derechos Electorales de 1965 y la ley de 1993.
El Centro Brennan para la Justicia de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York indica que 18 estados han implementado restricciones que afectan más a los ”electores jóvenes, minoritarios y de bajos recursos, así como a los electores con discapacidades”. Quince tienen gobernadores republicanos.
Texas y Florida ejemplifican lo que está pasando. Ambos necesitan aprobación del gobierno federal para hacer cambios a sus leyes electorales bajo la Ley de Derechos Electorales, la histórica medida que puso fin a muchas barreras legales al voto, especialmente en el Sur.
Una corte federal en Washington tiene programado considerar el mes que viene la nueva ley texana que exige a los electores tener un tipo específico de identificación oficial: licencia de manejar, pasaporte, permiso de portación de armas de fuego ocultas o un permiso militar. No se aceptan las identificaciones de estudiante.
El Departamento de Justicia frenó su aplicación al declarar que podría privar de derechos electorales a cientos de miles de hispanos. Texas respondió cuestionando la legalidad de la Ley de Derechos Electorales.
Esta semana el Houston Chronicle informó que intentos de purgar a texanos que no votan resultó en la suspensión errónea de miles de electores acreditados.











