Un viaje intenso en ‘Prometheus’
CHRISTY LEMIRE/AP | 6/8/2012, 2:22 p.m.
‘PROMETHEUS’
Director: Ridley Scott
Reparto: Noomi Rapace, Charlize Theron, Michael Fassbender
Duración: 123 minutos.
Nada podría satisfacer de manera alguna las fervientes expectativas que se han generado por la especie de precuela de Ridley Scott a Alien, que por sí misma definió todo un género cinematográfico; pero Prometheus, el regreso del director a la ciencia ficción después de 30 años, casi lo logra.
Impresionante por su belleza, su cadencia magistral, sus detalles vívidos y porque realmente asusta, Prometheus nos atrapa totalmente de principio a fin y no nos suelta.
Uno grita, se estremece — hubo un momento en que recogí mis pies y me hice bolita en el asiento en medio de una sala de proyección atestada — , y es posible que al final todavía le quede una sensación de ansiedad.
Así es de efectiva en crear y mantener un estado de suspenso intenso.
Pero entre más se aleja uno de ese viaje por el espacio exterior, más se empiezan a notar algunos problemillas con la trama: molestas lagunas muy específicas y una vaguedad narrativa general.
Describirlas revelaría demasiado, y hacer eso ni pensarlo.
Sólo diremos que Scott y los guionistas Damon Lindelof (productor ejecutivo de Lost) y Jon Spaihts tocan tangencialmente los temas de la fe vs. la ciencia y creación vs. darwinismo, debates filosóficos que nunca se sienten plenamente desarrollados.
Sin embargo las actuaciones son excelentes, especialmente la de Michael Fassbender como un robot que tiene la apariencia y las maneras de un adulto pero la inocencia y los instintos traviesos de un niño.
Su personaje, el refinado David, es un homenaje al trabajo del propio Scott porque recuerda al androide Ash (Ian Holm) del Alien original.
David forma parte de un grupo de exploradores espaciales que viaja a una luna remota en una misión multimillonaria en el año de 2093, nada menos que para buscar respuestas al origen de la humanidad en la Tierra.
Noomi Rapace, estrella de las películas originales de Girl With the Dragon Tattoo, continúa forjándose una sólida presencia en la pantalla como la Dra. Elizabeth Shaw, una científica que ha logrado encontrar un equilibrio entre sus creencias religiosas y sus descubrimientos científicos.
Ella y su novio, Charlie Holloway (Logan Marshall-Green), más escéptico en lo espiritual, han hallado señales en diferentes puntos del mundo de que extraterrestres visitaron la Tierra hace decenas de miles de años y que dejaron una invitación.
Al menos eso es lo que creen.
El resto de la tripulación lo conforman Charlize Theron, que irradia una glacial aura intimidatoria como la administradora de una compañía privada que financia el viaje, e Idris Elba como la sensual y pretenciosa capitán de la nave.
Probablemente todos los demás sean olvidables.
Cuando por fin despiertan de su sueño de dos años y llegan a un planeta bello y abrupto, por supuesto que se topan con secretos y peligros que nunca creyeron posibles.
La paranoia es palpable, y gran parte de su impacto proviene de lo dramático e impecable de sus efectos especiales.
Scott logra un efecto de inmersión con la 3D en Prometheus, generando encuentros demasiado cercanos para nuestra comodidad y una desesperante sensación de claustrofobia.
El motivo del viaje puede parecer difuso, pero lo que pasa una vez que llegan allá es innegablemente impactante.











