Día del Padre: Ejemplo de amor sin miramientos
ANNA MACÍAS/AL DÍA | 6/15/2012, 10:02 p.m.
Un infarto y una cirugía al corazón a los 43 años impulsaron a José Pérez, un técnico de computadoras de East Dallas, a reflexionar sobre el propósito de su vida.
“Cuando enfrenté mi mortalidad, las prioridades en mi vida cambiaron”, dijo Pérez. “En lugar de tener un interés amoroso, hoy me preocupa cuidar a mis papás que están envejeciendo y me dedico a sacar adelante a mis hijos”.
Pérez es padre de Jeremiah, un niño de 6 años, producto de una relación que termino hace varios años.
Pero Pérez también ve como hijos a los tres medios hermanos de Jeremiah: Fabián, 11; Alex, 9; y Keyla, 8.
El asumió la custodia de los tres niños hace 18 meses cuando la madre se los encargó al perder su casa.
La mujer, Verónica Castro, declinó hablar con Al Día.
Familiares y amigos admiran a Pérez, que hoy tiene 45 años, por ser un padre modelo que ha ayudado a su hijo y a sus tres hijastros a prosperar en la escuela, en la cancha de futbol y en el hogar.
Él llena un vacío importante en la educación y crianza de los niños, pero como muchos padrastros, recibe poco reconocimiento.
La organización cristiana Successful Stepfamilies estima que alrededor de 50% de los niños en Estados Unidos vivirán una temporada de sus vidas bajo el cuidado de un padrastro. Esto, debido a la alta tasa de divorcios y separaciones.
Pérez tiene un título en sociología de la Universidad de Texas en Arlington y ayuda a los niños a hacer tareas, asiste a reuniones en las escuelas y tiene a los muchachos en equipos de futbol.
Mantiene un horario estricto para que aprendan a cumplir labores en la casa que comparten con los papas de Pérez más familia extendida.
“Quiero decir que crié a un niño no como un padre ausente, sino desde el principio de su vida y día tras día”, dijo Pérez “Quiero inculcarles buenos valores y las enseñanzas que mis padres me dieron”.
Pérez se quedó con los niños cuando su ex novia le avisó que ella y los chicos serían desalojados de su casa. Pérez no dudó en tomar cargo de los cuatro niños aunque solo el más pequeño es su hijo biológico.
Dijo que su ex pareja no tenía empleo y batallaba para cumplir con sus responsabilidades.
“En la casa que comparto con mis padres, los niños encontraron estabilidad que no conocían antes. Todavía se asombran porque cada día comen platillos hechos por mi mamá y a veces Grandma les enseña a cocinar”.
Pérez, que conoció a los niños hace siete años, dijo que los vio pasar años viviendo en pobreza y mudándose de un apartamento a otro.
Él tiene un buen trabajo que le permite darles una vida cómoda y cuenta con el apoyo de sus hermanas y su madre para que los niños siempre estén seguros y reciban una buena instrucción moral.
“Cada día que los niños viven en normalidad están más contentos”, dijo Pérez. “Nunca les falta electricidad o agua. Tienen ropa y cualquier juguete electrónico que un niño puede desear. Además, están rodeados de una familia extendida que los cuida”.











