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Ley de Georgia va tras migrantes

| 3/27/2012, 6:39 p.m.
Ley de Georgia va tras migrantes
Defensores de los migrantes se manifiestan en las afueras de un juzgado federal de apelaciones que eschucha argumentos en contra de recientes leyes estatales en contra de la inmigracion ilegal en Georgia y Alabama. | JOHN AMIS/AP

Un proyecto de ley en Georgia podría impedir a los inmigrantes obtener licencias matrimoniales y acceso a los servicios de agua y alcantarillado en el estado si no demuestran que viven legalmente en el país.

El proyecto de ley patrocinado por el senador estatal republicano Barry Loudermilk ha llamado la atención porque prohibiría además a los inmigrantes inscribirse en las universidades y escuelas técnicas estatales.

Una cláusula deroga al pasaporte extranjero de la lista de documentos de identificación que los organismos estatales pueden aceptar para ciertas transacciones. El pasaporte tendría que ir acompañado por el documento federal de inmigración a fin de demostrar que alguien reside legalmente en el país.

Ello impediría a los inmigrantes acceder a los servicios de agua o la obtención de licencias matrimoniales.

Loudermilk dijo que esas fueron consecuencias no previstas y que seguramente serán remediadas mediante la correspondiente enmienda.

No se van los migrantes

Según un estudio dado a conocer esta semana por el Center for American Progress, los reglamentos promulgados por gobiernos estatales y locales en contra de la inmigración indocumentada han dificultado la vida de los migrantes, mas no los han convencido de abandonar el país.

“Aquellos que creen que está bien hacer la vida del indocumentado lo más difícil posible no deben felicitarse todavía. Los inmigrantes no se van cuando son aprobadas leyes como estas. Se quedan en su lugar, aunque en las sombras”, dijo Ángela Kelly, vicepresidenta del centro.

Según el estudio “Vivir indocumentado: Cómo políticas locales restrictivas afectan la vida diaria”, publicado por el centro, los inmigrantes reaccionan a estas políticas encerrándose en sus círculos sociales, lo cual puede traer consecuencias nefastas a toda la comunidad.

“Los inmigrantes se sienten renuentes a reportar crímenes a la policía, a pesar de que sienten el deseo de ser ciudadanos responsables y vivir en vecindarios seguros”, dijo Ángela S. García, una de la autoras del estudio.

Abundó que en algunas comunidades de California, y quizás en otros puntos del país que han promulgado reglamentos para controlar la inmigración indocumentada, los migrantes minimizan sus actividades en la calle y tratan de no hacerse notar cuando tienen que ir a trabajar. Algunos jornaleros, jardineros y otros migrantes que trabajan con las manos hasta portan un cambio de ropa para no captar la atención de las autoridades cuando regresan a sus casas, dijo García.

“Algunas actividades normales, como manejar y caminar, son motivo de preocupación para migrantes (en esos lugares)”, dijo.

Comunidades divididas

Agregó que los reglamentos contra inmigrantes indocumentados tienen un efecto “dominó” en residentes legales e hispanos nacidos en Estados Unidos, quienes viven en familias de estatus migratorio mixto — sus padres o cónyuges pueden ser indocumentados — y se preocupan por la suerte de sus seres queridos.

Y en algunas ocasiones la aplicación de los reglamentos es tan arbitraria que polariza comunidades, según Bill Flores, un alguacil retirado del condado de San Diego que ahora milita en El Grupo, una organización que defiende los derechos de los latinos en ese condado.

“A veces ponen retenes a las 6 p.m. para detectar a conductores ebrios, siendo que la mayoría de las agencias policiales los instalan a las 9 p.m. Los retiran a la medianoche, siendo que los bares no cierran hasta las 2 a.m. La intención es atrapar conductores sin licencia, es decir, personas indocumentadas”, afirmó, citando el ejemplos de comunidades en ese condado.

Con información de AP y Julián Reséndiz/Al Día.