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Papa concluye visita a Cuba con duro mensaje


ANDREA RODRIGUEZ Y VIVIAN SEQUERA/AP | 3/28/2012, 2:37 p.m.
Papa concluye visita a Cuba con duro mensaje
En esta foto distribuida por el diario vaticano Osservatore Romano el Papa Benedicto XVI se reúne con Fidel Castro en La Habana, Cuba, el miércoles 28 de marzo del 2012. | ASSOCIATED PRESS

La Habana — El Papa Benedicto XVI demandó mayores libertades para la iglesia Católica en Cuba durante su homilía el miércoles en la plaza que constituye el santuario mismo de la revolución y denunció el "fanatismo" que intenta imponerse, poco antes de que se reuniera con el ex presidente Fidel Castro, que fue educado por los jesuitas cuando era niño y luego se convirtió en un revolucionario.

Su encuentro con el Papa Juan Pablo II en 1998 marcó un punto de inflexión en las relaciones de Cuba con la iglesia.

La reunión entre Benedicto XVI y Castro se produjo en la sede de la Nunciatura Apostólica, se extendió unos 30 minutos y el ex presidente cubano consultó al Santo Padre sobre temas que van desde las actividades propias de un Papa hasta los cambios en la liturgia de la iglesia, según el vocero del Vaticano, Federico Lombardi.

También bromearon sobre sus edades. Castro tiene 85 años, y el Pontífice 84.

El Papa, según Lombardi, dijo: "soy anciano, pero puedo todavía realizar mi deber".

En algún momento del encuentro, que Lombardi no precisó, estuvieron presentes dos hijos de Fidel Castro y su compañera Dalia Soto.

Lombardi dijo que nunca se solicitó ni se realizó encuentro con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien se encuentra en La Habana desde el fin de semana pasado recibiendo tratamiento médico para el cáncer. Chávez tiene 57 años.

Horas antes, en la Plaza de la Revolución, las palabras del Papa se constituyeron en un inédito y duro mensaje político para el gobierno que preside Raúl Castro y que fue ofrecido en una misa a la que asistieron unas 300.000 personas, según Lombardi.

Según cálculos oficiales la Plaza de la Revolución tiene una capacidad para albergar unas 600.000 personas.

Benedicto XVI también dijo que las personas encuentran la libertad a través del cristianismo.

"Por otra parte, hay otros que interpretan mal esa búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en su verdad e intentando imponerla a los demás", dijo el Santo Padre al leer en español su homilía.

No citó por su nombre al gobierno, pero más tarde urgió a Cuba a permitirle a la iglesia mayor libertad para difundir su mensaje.

Esos fanáticos son, dijo el Papa, "como aquellos legalistas obcecados que, al ver a Jesús golpeado y sangrante, gritan enfurecidos: !Crucificadlo!. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aún a riesgo de afrontar sacrificios".

Aunque no mencionó al gobierno por su nombre, los comentarios constituyeron una crítica inequívoca a la realidad cubana, dijo el reverendo Joseph Fessio, un ex alumno de Benedicto XVI. Como su editor en Estados Unidos, Fessio conoce muy bien el mensaje del Papa y cómo lo transmite, en particular el lema de su pontificado: verdad y libertad.

"¿Es que nadie en Cuba sabe cómo las palabras en sí mismas condenan su realidad?", dijo Fessio en un correo electrónico.

Sin embargo, se desconoce cuánto del mensaje papal resonó entre los cubanos de pie en la plaza o aquellos que lo escucharon en la televisión estatal. En la multitud había problemas para escuchar la voz del Papa a través de altavoces, y otros dijeron que era difícil de entender el denso mensaje bíblico pronunciado por el Pontífice con una voz suave.