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REFLEXIONES: ¿Todavía sin pareja?

ROSALINDA WEISZ/REFLEXIONES | 5/4/2012, 4:52 p.m.

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Rosalinda Weisz

La situación de estar sin pareja surge con frecuencia, en la consulta, como una problemática, un tema conflictivo que necesita tratarse y resolverse. Esto es más común en las mujeres que se encuentran aproximadamente entre los 30 y los 45 años, inteligentes, muchas de ellas profesionales, independientes y atractivas, para quienes estar solas no es una elección consciente, sino más bien una circunstancia que venía pasando inadvertida hasta que se hace visible, y comienza a exigir solución, a veces con urgencia y otras veces con desaliento.

Los hombres no parecen preocuparse tanto por este asunto, pero las mujeres comienzan a alarmarse. Parece evidente que un aspecto importante de este fenómeno es la cuestión de la maternidad, o más bien, el temor a que el reloj biológico, implacable, marque el final de los años fértiles.

Sin embargo, los cambios en las normas culturales han permitido que los mandatos (casarse, tener hijos) se hayan hecho más flexibles, permitiendo soluciones personales diversas, tal como la decisión de estar solos y no formar una familia. Como consecuencia, algunas mujeres (probablemente todavía una minoría) parecen aceptar sin demasiado conflicto el final de la posibilidad de procrear. Pero aún así, algunas de esas mujeres desean estar en pareja, y el no lograrlo les provoca ansiedad y tristeza.

El psicólogo Sergio Sinay opina que “Hoy en día, la dificultad para construir una relación de pareja está teñida por algunas características de la cultura de la inmediatez, en la que las personas se convierten en objetos de consumo”. O quizás se podría agregar lo que para otros implica una sociedad consumista, “en la que vale probar de todo un poco, y la imagen de familia y pareja se percibe negativamente, como un compromiso cargado de exigencia. Entonces se piensa el concepto de pareja quitándole la idea de proyecto, y pensándolo en cambio como un disfrute efímero”.

Hay quienes piensan que la mujer, a partir de los 30 años, se vuelve más exigente en su elección de pareja, intuyendo que el grupo de hombres libres y sin complicaciones (o sea, que no sean divorciados y con hijos de relaciones anteriores) se reduce rápidamente, mientras que el hombre de 30 años no posee aún la madurez suficiente para asumir un compromiso ni siente que el paso del tiempo lo limite. Por el contrario, cuanto más maduro, considera que le resultará más fácil encontrar pareja. Una mujer que está sola sigue siendo percibida como frívola, egoísta y fría, mientras que un hombre que no se ha casado, para muchos, es un hombre libre, feliz, y “yendo al encuentro de sí mismo”.

De lo antedicho se podría deducir el concepto equivocado de que quizás las mujeres que consultan por su “soltería” son solamente víctimas de las circunstancias o de los tiempos modernos. Nada está más alejado de la realidad, ya que son muchas las mujeres que se enamoran y encuentran un compañero con quien compartir la vida.

Entonces, ¿qué explica esa soledad que afecta a tantas mujeres? Es imposible generalizar la respuesta, la clave para descifrar este misterio se encuentra en la historia individual, en los modelos incorporados y en las experiencias vividas.

Al llegar a la consulta, estos aspectos se irán develando sesión a sesión a lo largo del proceso terapéutico. A partir de la adquisición del significado de lo vivido, cada mujer podrá entender el por qué de sus dificultades, y podrá clarificar el camino que la conduzca a un equilibrio, ya sea en pareja o en soledad, pero siempre como un equilibrio elegido, y no como un destino sufrido. En cada sesión de psicoterapia se pondrán al descubierto los elementos que darán significado al tejido único de la vida de cada persona.

Weisz es psicoterapeuta en Dallas. Puede escribirle a reflexiones_rw@hotmail.com o llamar al 972-248-8416.

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