www.aldiatx.com
9:54 a.m., 5/20/2013 | 77°

Desperdicio de talento en "Dark Shadows"

Johnny Depp (der) interpreta a Barnabas Collins en “Dark Shadows”. | CORTESÍA

RENÉ RODRIGUEZ/MCT | 5/11/2012, 2:28 p.m.

DARK SHADOWS

★★

Elenco: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Eva Green, Chloë Grace Moretz, Jackie Earle Haley, Helena Bonham Carter, Jonny Lee Miller, Alice Cooper

Director: Tim Burton

Duración: 113 minutosTim Burton y Johnny

Por un buen rato, Dark Shadows — la reinvención de Tim Burton de una telenovela gótica de finales de los años 70— mantiene vivas nuestras esperanzas.

La película inicia a ritmo acelerado: En 1772, una bruja despechada convierte en vampiro al aristócrata Barnabas y lo encierra en un sepulcro, para que sufra por siempre por no haberla querido.

Doscientos años después, el vampiro es accidentalmente liberado y se ve obligado a ajustarse al año de 1972.

Johnny Depp interpreta a Barnabas con una divertida mezcla de curioso desconcierto —todo le intriga, hasta el pavimento— y un aire de amenaza silenciosa y cortés.

Depp porta una palidez cadavérica y unos largos y escalofriantes dedos, pero su cara no está sepultada bajo una compleja capa de maquillaje, de modo que uno puede disfrutar su no muy afectada actuación (hace mucho con sus ojos).

Burton, que a veces se distrae tanto en el diseño artístico de sus películas que olvida contar una historia, al principio mantiene Dark Shadows aterrizada y modesta.

Los efectos especiales son sutiles y los chistes ingeniosos.

Mientras Barnabas se acostumbra a la familia que ahora vive en la que fuera su mansión —con todo y matriarca, Angela (Michelle Pfeiffer), su rebelde hija Carolyn (Chloë Grace Moretz) y una psiquiatra (Helena Bonham Carter) — Dark Shadows parece encaminada a ser una comedia maravillosamente siniestra.

Pero entonces la película pierde las ruedas y termina en pedazos.

Depp y Burton son dos artistas dotados y de mentalidad afín cuyo gusto por los personajes excéntricos y el sentido del humor torcido los hace socios creativos naturales.

Pero también inducen los hábitos más flojos e autocomplacientes el uno del otro: muchas veces parece que están haciendo películas para entretenerse mutuamente y no al público.

Dark Shadows no es tan opaca como Alice in Wonderland o tan inerte como Charlie and the Chocolate Factory, pero ésta duele más que aquellas porque tenía mucho potencial.

Como Angelique, la bruja perpetua que enloquece de amor no correspondido, Eva Green es seductora, sensual y sinuosa: es asombrosamente bella, pero también peligrosa.

Uno no deja de esperar que el guión de Seth Grahame-Smith (Pride and Prejudice and Zombies) haga algo con ella.

Lo mismo pasa con Pfeiffer, quien es criminalmente desperdiciada; y con Moretz, quien parece estar destinada al estrellato; y hasta con Carter, que aprovecha al máximo su breve actuación en un raro (para ella) papel de mujer relativamente cuerda.

Para cuando Dark Shadows llega a su ridículo clímax, el film ha pisoteado todos sus placeres sutiles en aras de efectos especiales, explosiones y monstruos.

Galerías de fotos

Más Recientes

Web Statistics