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Asesinato de JFK cambió el rumbo de Dallas

| 1/4/2013, 3:20 p.m.
Asesinato de JFK cambió el rumbo de Dallas
Una "X" marca el lugar preciso sobre la calle Elm del centro de Dallas donde el presidente John F. Kennedy recibió el primer disparo de Harvey Lee Oswald desde el sexto piso del Depositorio de Libros (fondo). | TOM FOX/DMN

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Una "X" marca el lugar preciso sobre la calle Elm del centro de Dallas donde el presidente John F. Kennedy recibió el primer disparo de Harvey Lee Oswald desde el sexto piso del Depositorio de Libros (fondo).

Hace 50 años, si usted le preguntaba a gente ajena a Dallas qué sabía de la ciudad, muchos decían que nada.

A partir del 22 de noviembre de 1963, el mundo entero sabía de su existencia.

Dallas se convirtió en "la ciudad que mató a Kennedy".

Inicialmente, los políticos y empresarios quisieron tratar el asesinato del presidente John F. Kennedy y sus secuelas como un inconfesable secreto de familia.

Pronto se dieron cuenta de que el mundo no olvidaría lo que ocurrió, así que hicieron algo que tuvo un profundo impacto en las generaciones que siguieron: trabajaron duro para mejorar su ciudad en todos los aspectos.

El desarrollo quizás hubiera ocurrido de cualquier manera, pero la necesidad de borrar la imagen negativa que dejó el magnicidio generó urgencia.

"Cuando ocurre un evento que no es positivo, se acelera el cambio" dijo el alcalde de Dallas Mike Rawlings.

Ahora que la ciudad se prepara para el cincuentenario del asesinato de Kennedy, sus líderes aún se preguntan qué cosas pueden hacer mejor.

Quizás podrían tomar una lección del pasado.

Lista de mejoras

Casi inmediatamente después del asesinato, politicos y líderes empresariales decidieron que debían hacer de Dallas una ciudad modelo.

El alcalde Earle Cabell dimitió. Su salida fue para postularse al Congreso.

Erik Jonsson asumió el cargo e inmediatamente puso manos a la obra.

Uno de las primeros retos fue poner en marcha grandes proyectos que involucraran a mucha gente y obligaran a todos a enfocarse en construir el futuro en vez de lamentar el pasado.

De ahí nació el documento "Metas para Dallas", que comprendía 114 objetivos grandes y pequeños.

Entre ellos estaban remodelar la sede municipal y la red de bibliotecas públicas, construir una cámara sinfónica de primer oden, construir un centro de servicios sociales en empobrecido el Sur de Dallas, desarrollar los alrededores del río Trinity y transformar el aeropuerto regional en un aeropuerto internacional de primera línea.

También se habló de mejorar las escuelas públicas, ser una ciudad menos conservadora y más progresiva (por primera vez se discutió permitir a los alumnos de escuelas públicas recibir educación sobre salud sexual) y más servicial a los visitantes.

"Una visión sin un plan es una alucinación", dijo hace poco el representante comercial de Estados Unidos Ron Kirk, refiriéndose al plan de acción de Dallas después del magnicidio.

Kirk fue el primer alcalde afroamericano de Dallas. En tal capacidad, 32 años después del magnicidio aún tenía que contestar preguntas sobre la muerte de JFK cuando viajaba al extranjero.

Las presentaciones en los medios de comunicación extranjeros siempre eran las mismas, dice: unos segundos del tema musical del programa de televisión Dallas, seguidos de unos segundos del film del asesinato.

"Era algo que teníamos que superar", dijo Kirk. "El que yo estuviera ahí, siendo una persona de color y alcalde de Dallas, era una respuesta muy obvia de que Dallas había cambiado mucho".

Décadas de estigma

El estigma del magnicidio era tan grande que no fue hasta 1977 que se reconoció la importancia histórica del viejo edificio Texas School Book Depository, desde el que Lee Harvey Oswald hizo sus disparos a Kennedy.