'Mama' rompe las reglas del cine de horror
ROGER MOORE/MCT | 1/18/2013, 12:36 p.m.
Mama rompe muchas reglas del cine de horror, empezando por el proverbial murciélago.
Nos da una larga línea de trasfondo al comienzo, e invoca aún más antecedentes a medida que avanza.
Explica demasiado, revela su peligro sobrenatural, no sólo en vislumbres, sino de lleno, y muy pronto. Nunca hay duda de que todo esto podría estar ocurriendo en la cabeza de alguien.
Pero Mama es un recordatorio de que los mejores espantos no tienen que ver con motosierras, sangre y vísceras.
El horror es producto de la empatía, en este caso temer por la seguridad de unas niñas y de la joven rockera (Jessica Chastain), a quien no queda más que cuidarlas.
Un prólogo nos cuenta de una tragedia. Un afligido padre (Nikolaj Coster-Waldau) huye de un escándalo financiero disparando su arma, va por sus niñas y huye a las montañas nevadas de Virginia.
Chocan, se lleva a las niñas inocentes a una remota cabaña, y justo cuando está a punto de poner fin a su horror, algo le sucede.
Cinco años después, los detectives por fin encuentran a las niñas. Son salvajes, no hablan, y andan por el suelo en cuatro patas como ratas.
Su tío artista Lucas (también Coster-Waldau) está dispuesto a hacerse cargo de ellas; pero a su novia Annabel (Chastain), una bajista, no le gusta la idea.
"No me digas así", dice con una sonrisita cuando Victoria (Megan Charpentier) le dice "mamá". No lo es. "Ese no es mi trabajo", le dice a Lucas.
Pero gracias a un arreglo financiero hecho por un mañoso psicoterapeuta (Daniel Kash), quien ve la gloria en el caso, la pareja de D.C. se muda a una casa en Richmond y tratan de restituir a las niñas -- Lilly (Isabelle Nélisse) no habla, pero gruñe, come cerezas y duerme con ramas de árbol -- de nuevo su condición humana.
Pero en virtud de lo que sea que las haya mantenido con vida en el bosque durante cinco años, no va a ser nada fácil.
El productor Guillermo del Toro (El laberinto del fauno) debió haber metido mano en los valores de producción, los cuales son de lo último en tecnología.
Lo que hace que Mama surta efecto son las actuaciones que el coguionista y director Andres Muschietti logran de las niñas, que son toda una maravilla de la expresión, conflictuadas en sus lealtades, entre el "No me digas así" y "mamá".
Chastain, lejos de deslucirse en una película de horror justo cuando lucha por ese Oscar por Zero Dark Thirty, añade una estrella más a su currículum.
Annabel está descontenta, no está preparada para ser madre, se porta distante. Chastain la vuelve sexy, inmadura y, sin embargo, comprensiva.
El horror no es más que el corto circuito que las manipulaciones técnicas de la pantalla --la música, la edición-- provocan en nuestro cerebro, de modo que esto no es arte de altura.
Pero Mama es fácilmente la historia de fantasmas más conmovedora y espeluznante desde Insidious.
MAMA
Director: Andrés Muschietti
Elenco: Jessica Chastain, Megan Charpentier, Daniel Kash, Nikolaj Coster-Waldau. Isabelle Nélisse
Duración: 100 minutos














