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Base republicana molesta con sus políticos


ASSOCIATED PRESS | 1/31/2013, 6:46 a.m.
Base republicana molesta con sus políticos
Personas que obtuvieron recién la ciudadanía estadounidense agitan banderas el martes 29 de enero de 2013 en Pomona, Calif. | NICK UT/AP

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Personas que obtuvieron recién la ciudadanía estadounidense agitan banderas el martes 29 de enero de 2013 en Pomona, Calif.

Denver -- Los republicanos están avanzando lentamente hacia un acuerdo con los demócratas en materia de inmigración, pero ¿perderán parte de su base como resultado?

Desde la elección del año pasado, muchos líderes conservadores se han distanciado de la idea de que Estados Unidos debe expulsar a los inmigrantes sin residencia legal. En lugar de ello han mostrado una nueva apertura a permitir que las personas sin permiso de estancia en Estados Unidos se vuelvan ciudadanos con el tiempo.

Las derrotas electorales convencieron a muchos republicanos que su posición intransigente ante la inmigración les alejó de los hispanos y otros grupos minoritarios de rápido crecimiento. Sin embargo, los activistas de su base electoral y que apoyaron esa postura de línea dura dicen ahora que el partido los está abandonando.

Con un nuevo acuerdo de inmigración en desarrollo, los activistas están preocupados de que su número se está reduciendo y que quizá no sean capaces de bloquear los cambios a las políticas de inmigración.

Han pasado un par de años desde que Marty Lich dejó de considerarse una republicana, pero ella sigue votando frecuentemente por candidatos del Partido Republicano. Ello es en parte debido a su postura dura contra la inmigración ilegal. La ex auxiliar de maestra, ahora jubilada, culpa a los inmigrantes no autorizados de haber arruinado su ciudad natal del sur de California y teme que pudiera amenazar la comunidad montañosa de Colorado donde vive ahora.

Lich y votantes como ella están observando con desesperanza que más y más políticos republicanos se acercan gradualmente a un plan bipartidista que incluye un sendero a la ciudadanía para muchos de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes sin permiso de estancia en Estados Unidos. "Si el Partido Republicano está de acuerdo en esta amnistía, están traicionando sus valores fundamentales", dijo Lich. "Nos perderían. Perderían los votos de gente que los apoyó y no van a ganar muchos votos", agregó.

Los resultados demográficos y electorales están alejando a los líderes republicanos de gente como Lich.

En 2007, una rebelión de su base electoral obligó a los republicanos a rechazar una revisión a la ley de inmigración del entonces presidente George W. Bush debido a que incluía un proceso por el cual los inmigrantes ilegales, por otro lado obedientes de la ley, podían convertirse en ciudadanos estadounidenses. Activistas ridiculizaron la medida calificándola de una "amnistía". Después de que grupos del movimiento conservador Tea Party derribaron a varios republicanos en elecciones primarias por sus posturas mansurronas en materia de inmigración, la retórica del partido y sus propuestas se volvieron cada vez más duras.

Eso ha cambiado desde que la paliza electoral sufrida por el Partido Republicano en noviembre.

Mitt Romney recibió un apoyo nada asombroso por parte de los votantes de los dos grupos minoritarios de crecimiento más rápido: 27% de los votantes hispanos y un porcentaje menor de los electores asiáticos, según cifras de salida de las casillas electorales. En contraste, George W. Bush ganó aproximadamente 44% del voto hispano durante su reelección en 2004.

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